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Una tarde para el recuerdo

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14/05/2018 12:31

El pasado sábado vivimos una de esas tardes que, a buen seguro, pasarán al imaginario colectivo de la afición alavesista. La victoria frente al Athletic Club fue la despedida del equipo ante su afición, el punto y final a una campaña dura y vibrante a partes iguales. En lo futbolístico el guion fue perfecto: victoria en el derbi por tres goles a uno. Pero lo que verdaderamente trascendió a una tarde más de fútbol fue la atmósfera que se generó alrededor de la despedida de una temporada que ya ha dejado huella.

Homenaje al equipo que ascendió en la 97/98

La jornada estuvo marcada por el homenaje a la plantilla que consiguió el ascenso a primera división en la 97/98. Una serie de actos organizados desde la peña alavesista Iraultza 1921 que vivieron su colofón en el descanso del partido, cuando los protagonistas de aquella histórica gesta saltaron al césped para recibir el cariño de la afición. Cinco minutos cargados de emoción en los que los héroes del ascenso exhibieron el título que les acreditó como campeones de liga.

Goleada en la grada

El Glorioso no solo se impuso en el electrónico, el ambiente vivido en Mendizorrotza estuvo a la altura de las grandes citas. Cuando ambos equipos comparecieron sobre el verde, en la grada de Animación se había desplegado un tifo en el que se recordaba la hazaña de la 97/98. Durante el transcurso del encuentro, como es habitual en Mendi, la afición no dejó de animar al equipo. Pero los momentos más especiales estaban aún por llegar.

Vuelta de honor y discursos

Cuando Estrada Fernández decretó el final del partido, la plantilla albiazul al completo, junto con todo el Staff, dio una vuelta al estadio para agradecer el apoyo recibido durante todo el año. Las muestras de cariño fueron múltiples: cánticos, ovaciones e incluso alguna bota de vino que acabó en las manos de John Guidetti. El paseíllo concluyó con el equipo acercándose al fondo de animación.

Tras compartir cánticos y bailes con los aficionados, hubo quien quiso acercarse a la grada para agradecer, micrófono en mano, lo vivido a lo largo de la temporada. Abelardo fue el primero: “Soy asturiano, pero me siento uno de vosotros. Sois mi segunda patria, de verdad”. Al discurso del míster le siguió el de otra persona que venía de vivir, también, una semana muy especial. Manu García no vaciló cuando tomó el turno de palabra: “Cuando peor estábamos  vinisteis y nos ayudasteis, eso es muy difícil encontrarlo en este mundo”. El capitán vitoriano quiso ejercer de portavoz de una plantilla que, al igual que él, vivió con emoción la tarde de sábado: “Mientras dábamos la vuelta al campo veía las caras de mis compañeros, gente de distintas partes del mundo, con lágrimas en los ojos y eso es gracias a vosotros”.

Pasado, presente y futuro albiazul se dieron cita en Mendi para despedir una temporada en la que el Glorioso ha demostrado, una vez más, que la palabra ‘rendición’ no tiene cabida en su diccionario.